Revelan que asesinato de exguerrillero de FARC fue ordenado por un coronel

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BOG52. PONDORES (COLOMBIA), 01/03/2017.- Fotografía de archivo fechada el 1 de febrero de 2017 que muestra a guerrilleros de las FARC formados en la población de Pondores, departamento de La Guajira (Colombia). Las FARC y la Misión de la ONU en Colombia comenzaron hoy, miércoles 1 de marzo de 2017, el proceso de "registro e identificación" de las armas de esa guerrilla, primer paso para la dejación de estas, que se desarrollará a lo largo de los próximos meses en medio del más completo hermetismo. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda

El asesinato del exguerrillero de las FARC Dimar Torres, ocurrido en abril pasado en el departamento de Norte de Santander, fue un plan urdido por un teniente coronel del Ejército colombiano y no un caso fortuito, reveló una investigación judicial publicada este domingo.

Las pruebas que tiene la Fiscalía sobre el caso indican que el plan fue del teniente coronel Jorge Armando Pérez Amézquita, en ese entonces comandante del batallón de Operaciones Terrestres No. 11, adscrito a la Fuerza de Tarea Vulcano, que opera en la convulsa región del Catatumbo, señala en su última edición la revista Semana.

El asesinato de Torres, desmovilizado de las FARC después de la firma del acuerdo de paz, ocurrió el pasado 22 de abril en la aldea de Campo Alegre, perteneciente al municipio de Convención, y en un comienzo fue presentado por el ministro de Defensa, Guillermo Botero, como consecuencia de un forcejeo con el cabo del Ejército Daniel Gómez.

Sin embargo, denuncias de la comunidad permitieron descubrir que se trató de un asesinato ejecutado por el cabo Gómez, separado del Ejército y detenido al igual que el teniente coronel Pérez Amézquita.

La revista reveló que, según un chat al que tuvo acceso la Fiscalía, el oficial ordenó matar al exguerrillero, que se dedicaba a la agricultura y a quien consideraba supuesto responsable de la muerte días antes de un soldado de su unidad militar que cayó en un campo minado de la guerrilla.

“A ese ‘man’ no hay que capturarlo, hay es que matarlo porque no aguanta que se vaya de engorde a la cárcel”, escribió el teniente coronel en un grupo de WhatsApp creado para hacer seguimientos a Torres, según Semana.

En ese chat quedaron registradas las rutinas del exguerrillero, producto de seguimientos hechos durante un mes por los soldados.

El día del asesinato, el cabo Gómez ordenó a Torres detenerse cuando viajaba en su motocicleta por una carretera rural, “lo requisó, y aún sin encontrarle nada salvo dos rulas (machetes) para las labores agrícolas, le disparó cuatro veces con su fusil Galil”, añade la revista.

Ante el revuelo causado por el crimen y las contradictorias explicaciones del ministro de Defensa, la oposición promovió en el Congreso una moción de censura a Botero que fue rechazada por amplia mayoría.

Al ser preguntado hoy por la historia que publica la revista, el presidente colombiano, Iván Duque, expresó su respaldo al titular de Defensa y dijo que “no es momento de hablar de una renuncia del ministro Botero”.

Por su parte, el Comando del Ejército dijo este domingo en un comunicado que “continúa prestando el apoyo y colaboración requerido por las entidades investigativas para llegar al esclarecimiento de los hechos”.

El Ejército recordó que el cabo Gómez está preso en una cárcel para militares en Bogotá, que el teniente coronel Pérez Amézquita fue retirado de la institución y que el subteniente Jhon Javier Blanco Barrios, quien se desempeñaba como comandante de pelotón, pidió su retiro en mayo pasado.

También fue retirado del servicio el soldado Jorman Alexander Buriticá, quien ayudó a cavar una fosa en la que los militares pretendían enterrar el cadáver del exguerrillero para desaparecerlo.

“El Ejército Nacional es respetuoso del curso de las investigaciones que se deriven del comportamiento de sus integrantes cuando se advierta una presunta trasgresión e incumplimiento de los procedimientos y lineamientos internos de la institución”, agrega el comunicado.

En la zona del Catatumbo, donde fue perpetrado el crimen, tienen fuerte presencia la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las FARC, bandas criminales y un reducto del Ejército Popular de Liberación (EPL), considerado por el Gobierno como una banda narcotraficante. EFE