Antropólogo defiende rol de los indígenas como “administradores” del Amazonas

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María Fernanda Guerrero y Margarita Muñoz Armella

Por más de 40 años el antropólogo colomboestadounidense Martín Von Hildebrand ha luchado por el reconocimiento de los derechos de los indígenas del Amazonas colombiano y su trabajo, pues cree firmemente que ellos son los verdaderos “administradores de la selva”.

“Si vamos a medir una cultura por el impacto que tienen, miremos el impacto de los indígenas sobre el medioambiente y miremos el nuestro. Nosotros hemos llevado al mundo a una crisis ambiental”, dijo Hildebrand en una entrevista a Efe.

El documental “El sendero de la Anaconda”, dirigido por Alessandro Angulo, presenta la evolución de la batalla indígena por proteger la selva, principalmente el territorio donde nace el mito fundacional de las etnias que habitan esta región y que estuvo amenazada por el interés de una minera canadiense.

“La intención era mostrar que estas culturas tienen este conocimiento tradicional, tienen un manejo ambiental, que son importantes y que son fundamentales (…) están protegiendo el bosque sin el cual no vamos a sobrevivir”, asegura.

La primera vez que Hildebrand llegó a la selva amazónica fue en 1972, año en el que conoció a las etnias y observó la falta de reconocimiento del Estado, pues en ese tiempo “no había ningún derecho indígena”.

El antropólogo, que iba a permanecer en el Amazonas durante dos años, terminó quedándose 46 con el fin de batallar por la protección de la naturaleza y la cultura de los pueblos ancestrales.

“Hice un viaje de cuatro meses atravesando la selva, desde Mitú hasta Leticia, y fue como entrar en el siglo XVIII, ir atrás en el tiempo, pero también me indignó ver que nuestra cultura occidental (…) estuviera explotando a los indígenas”, manifiesta el antropólogo.

A lo largo de la historia, los indígenas han tenido que enfrentar diversas situaciones, como la llamada fiebre del caucho entre el siglo XIX y XX, que produjo la esclavización, el maltrato a las comunidades y la muerte de muchos de sus integrantes.

Por si fuera poco, han tenido que pelear en contra de la deforestación y de la minería, que según Hildebrand representa “una amenaza, sobre todo por el mercurio que está envenenando a las plantas y a la gente”.

“Los indígenas y el planeta (tienen) el mismo problema, (que) es la visión occidental de la economía y de la relación con la naturaleza y la relación con las demás culturas”, agrega.

Frente a la amenaza minera, la única solución efectiva que encontraron los indígenas fue aliarse con Parques Nacionales Naturales para defender el subsuelo, proteger la naturaleza, su cultura y su gente, con la creación del Parque Yaigojé Apaporis bajo las tradiciones indígenas.

“Podemos convivir y podemos negociar con Parques Naturales toda la vida, porque donde venga esta minería o venga otra nos acaban. Nosotros no podemos defendernos, porque no es por la minería únicamente sino por lo que conlleva”, cuenta Hildebrand.

Sin embargo, señala que “el Gobierno ha estado muy lento en sentarse y decir ‘bueno hagamos esto juntos'”.

Asimismo, argumenta que el costo necesario para que una organización como Parques Nacionales Naturales funcione es muy alto en comparación al que requieren las comunidades ancestrales para administrar los ecosistemas.

“Parques (Naturales) es costoso para el sistema y cualquier sistema. (En cambio) los indígenas están allá (…) no podríamos defender 26 millones de hectáreas con guardabosques, si no más con el (Parque) Chiribiquete nos vamos a gatas que no más son cuatro millones, imagínese 26”, aseguró.

No obstante, Hildebrand detalla que cerca del 50 % del Amazonas está bajo algún tipo de protección y actualmente existen organizaciones locales e internacionales, así como particulares que luchan por el respeto a los territorios indígenas y las áreas protegidas.

Hildebrand lidera un proyecto que incluye a Ecuador, Perú, Brasil, Venezuela y Colombia con el fin de que se reconozca la importancia de un corredor ecológico entre las áreas protegidas de esos países y que conectaría el Amazonas con los Andes y el océano Atlántico.

“Tenemos que entrar a comprender que somos naturaleza, que vivimos con la naturaleza y que tenemos que convivir con la naturaleza”, concluye. EFE

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