Una “Madama Butterfly” de marcado acento colombiano aterriza en Bogotá

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La ópera “Madama Butterfly” regresa mañana miércoles al Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá en una producción con marcado acento colombiano que cuenta con el tenor César Gutiérrez, en el papel de Pinkerton, y la Fusión Filarmónica Juvenil de la Orquesta de Bogotá.

“Es, sin duda, uno de los títulos más representativos del género y que más fama y más continuidad ha tenido a lo largo de la historia, es un verdadero clásico de la ópera. La belleza de la melodía, un libreto excepcional con un tema de actualidad como el desamor y el abandono, la mujer con un hijo abandonado, de alguna manera engañada, frustradas sus ilusiones”, explicó Gutiérrez a Efe.

La obra de Giacomo Puccini, que fue estrenada en 1904 en La Scala de Milán, llega a Bogotá en una coproducción entre la Ópera de Colombia y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, donde también se podrá ver el 15 y 17 de marzo.

El director musical invitado es el chileno Rodolfo Fischer, quien cuenta con un elenco conformado por Alexia Voulgaridou, Marcelo Guzzo y Asude Karayavuz, así como por los colombianos Manuel Franco, Juan Camilo Acuña, Sergio Martínez y Mónica Danilov, entre otros.

Todos ellos recorren las tablas del Teatro Mayor en una escenografía que recuerda las sombras chinescas por momentos y permite observar detalles que dan una evocación intimista a la producción.

Pero lo mejor para Gutiérrez, es que “Madama Butterfly” tiene “esa vena pucciniana, esa capacidad de Puccini que era un hombre supremamente teatral y pensaba de manera teatral”.

“Sabía encontrar las melodías adecuadas (…) con una impresionante belleza melódica y una capacidad de lograr colores muy bellos y diversos en su música”, comentó.

La historia se desarrolla en Nagasaki en la transición del siglo XIX al XX y tiene como personajes centrales a Pinkerton, teniente de la Marina estadounidense, y a Cio-Cio-San, también conocida como Butterfly.

Pinkerton ha negociado con el casamentero japonés Goro su boda con Cio-Cio-San.

Goro, tío de Cio-Cio, la maldice al saber que su sobrina se ha convertido al cristianismo y obliga a todos los parientes a renegar de ella.

Para González, esa temática del abandono es el principal gancho con la audiencia del siglo XXI, pues “son cosas que siguen sucediendo” ya que en “la vida moderna es muy común una mujer” que termina enamorada y con un hijo.

“Claro hoy las mujeres están más emancipadas, piensan menos en el tema del honor, son más independientes”, comentó.

Por su parte, Fischer destacó que “es un clásico” en el que los espectadores van a ver “es la historia narrada tal cual” sin “una segunda autoría”.

En su opinión, la oportunidad de trabajar con un elenco de jóvenes colombianos supone una oportunidad, si bien destacó que “cada país construye su historia” sin convertirlo en una carrera para “llegar a Viena”.

“En este caso (…) no estamos solo construyendo un público (operístico), también a los chicos que están tocando por primera vez en una ópera”, agregó el director chileno.

Por eso, concluyó, es que están sembrando para que mañana haya en Bogotá un “publico mucho mayor todavía” aunque, como en todos los casos, “va a depender del apoyo económico que se pueda tener”. EFE