Un amigo, un hijo, un hermano, un padre

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Por Hugo García

¿cuántos asesinatos más tiene que poner Santander de Quilichao para que el Gobierno Nacional fije sus ojos en esta tierra que, como lo dijo Antonio José Caballero alguna vez, es de nadie? O quizás sí: de los delincuentes… esos que se han convertido en los “héroes” y en los modelos a seguir para muchos jóvenes… Ya no hay espacios culturales desde la Alcaldía, no hay más opciones de diversión… que viva la rumba y con ella el alcohol y las drogas…

(1) Hugo García

“La situación no resiste más y es hora de buscar respuestas, sin tanto anuncio ni tanta excusa y, sobre todo, con resultados. En mi Quilichao del alma, tierra de oro de muchas generaciones y hoy tierra de nadie, no hay autoridad. Ni civil, la primera responsable del problema; ni policial, la segunda responsable de la seguridad (…) Es un pueblo sin Dios ni ley. Ni la Policía municipal ha podido responder por la seguridad de los habitantes, mientras en la calle crece el rumor sobre el cobro de extorsiones a los comerciantes grandes y chicos que resisten en la población. Y qué decir de las ollas de droga que proliferan en manos de micro-narcos”, escribió Caballero en 2011.

Y la historia se repite. Aunque yo le agregaría una cosa más: la indolencia de una mediocre clase dirigente corrupta que solo piensa en sus negocios personales y familiares, en cómo llenarse los bolsillos, e incluso de una comunidad que prefiere mirar para otro lado ante los hechos de violencia, tal vez por miedo o, hay que decirlo, a veces por complicidad…

Ayer fue Orlando Cifuentes, hace unas semanas fueron otros muchachos… la indignación se da en el momento. El fin de semana las discotecas estarán llenas… alguien dirá: la vida tiene que seguir. Las autoridades justificarán su mediocridad: ajuste de cuentas… otros comentarán: por algo los mataron… se hará otro consejo de seguridad que no servirá para nada, porque lo más seguro es que en próximos días habrá otro asesinato, de otro amigo, de otro hijo, de otro hermano, de otro padre… ¿hasta cuándo?